dalí.jpgBarret cree que “el sueño es en realidad otra forma del pensamiento, una que tiene lugar en un estado ligeramente diferente al que posee esta función cuando estamos despiertos. Aunque estemos soñando”, explica, “seguimos trabajando para resolver los mismos problemas que nos acosan cuando estamos con los ojos abiertos”. En resumen, pensar estando dormidos es diferente a hacerlo estando despiertos, por lo que los sueños proporcionarían una forma diferente -y a menudo efectiva- de encarar los problemas.

Como dice Barret, para elaborar una teoría que explique la función de los sueños hay que tener en cuenta el camino que el hombre ha seguido durante toda su evolución. Es muy poco probable que un mecanismo que no aportase ninguna ventaja competitiva se haya mantenido durante millones de años, y los sueños no deberían ser una excepción a esta regla. Sin embargo, obtener logros en un mundo imaginario, que solo existe mientras dormimos no parece ser muy útil para ayudarnos en el mundo físico. Otros investigadores creen que los sueños no son otra cosa que un “efecto colateral” de la naturaleza humana, simplemente un ejercicio que permite descansar una parte del cerebro mientras que otras zonas se mantienen activas y se reponen sustancias químicas indispensables, como los neurotransmisores, y lo que soñamos es el equivalente mental de una TV que queda encendida sin señal en su antena.

Barrett ha diseñado experimentos específicos destinados a comprobar sus teorías. En uno de ellos, les pidió a un grupo de estudiantes universitarios voluntarios que escogiesen un problema y tratasen de resolverlo durante las horas de sueño. "Los problemas no eran de índole científica, sino simples preguntas de las que los voluntarios desconocían la respuesta. Los estudiantes se concentraban en el problema cada noche antes de irse a la cama, y luego de unas semana, aproximadamente la mitad de ellos habían tenido sueños relacionados con el problema. Aproximadamente uno de cada cuatro tuvo un sueño que contenía la respuesta", explica la psicóloga.
Este resultado probaría que el enfoque alternativo que proporciona la forma de pensamiento que tiene lugar cuando soñamos es efectivo, y que realmente puede ser útil para enfrentar problemas que no podemos resolver durante el día. Barrett, durante sus experimentos, encontró que podían abordarse casi cualquier tipo de problemas, desde acertijos matemáticos hasta problemas relacionados con el arte. Pero casi siempre, lo que mejor podía resolverse en sueños eran problemas que obligan a las personas a visualizar algo en su mente, tal como ocurre generalmente cuando un inventor está imaginando un nuevo dispositivo.